Unas veces se gana y otras se aprende.

08.02.2018

Existen grandes similitudes entre el mundo del deporte y el ámbito educativo. En este artículo pretendemos desarrollar algunas de ellas ya que pueden ser de ayuda para entender mejor la filosofía del enfoque Role Learning.

Todo equipo empieza el partido con el objetivo de ganarlo pero, si además se disfruta, mucho mejor. A veces, incluso una cosa es consecuencia de la otra, algo que en psicología se conoce como "estado de flow". Un estado en el que el sujeto, dado su nivel de concentración y motivación positiva, es capaz de focalizar su atención en la tarea que está realizando y percibirla de forma gratificante y con seguridad de éxito. Por lo que, presumiblemente, obtendrá mejores resultados. Generar este tipo de motivación en los deportistas o alumnos requiere de entrenamiento y de la creación de experiencias propicias por parte del entrenador/profesor para el correcto desarrollo de dichos sujetos.

Terminada la primera parte, el entrenador dispone de 15' para analizar cuáles son los factores que están influyendo en la victoria o derrota de ese periodo y tomar decisiones. Lo lógico sería seguir este proceso:

  1. Hacer.

  2. Analizar lo que se ha hecho.

  3. Decidir qué cambiar o reforzar en base al análisis.

  4. Repetir el proceso para mantener o mejorar el resultado.

Pero, como jugador, una cosa es lo que te cuenta el entrenador y otra muy distinta lo que experimentas. Porque cuando estás metido en el partido y ves que el lateral derecho os está desbordando continuamente, no necesitas recibir instrucciones desde la banda para modificar el esquema táctico y ofrecer las ayudas oportunas para neutralizarlo. Es decir, se está produciendo una situación de ventaja para el equipo contrario y está poniendo en peligro el objetivo principal: ganar el partido. Pero el deportista no necesita que un agente externo (entrenador) le indique cómo tiene que resolver ese problema. Es capaz de entender lo que está sucediendo y lo resuelve por sí mismo, a veces de forma casi inconsciente.

¿Por qué ocurre esto?, ¿Por qué los jugadores se ponen de acuerdo con tanta facilidad para tomar una decisión? Sencillamente porque la necesidad es evidente para ellos y hay que responder de forma inmediata ante una amenaza que pone en riesgo conseguir su objetivo.

Este objetivo se marca desde el principio, es algo fijo, que no varía, independientemente de cómo vaya desarrollándose el partido: GANAR. Los jugadores salen del vestuario con él en la cabeza. También conocen las posibles amenazas. Han sido estudiadas mediante grabaciones los días previos y saben lo que se van a encontrar durante el tiempo de juego. Pero, decidir qué respuesta dar en una situación concreta y tener éxito, es la combinación entre técnica, táctica y capacidad de interpretar el partido para poder aplicar lo anterior de forma efectiva.

Ponemos esta situación como ejemplo: un jugador encara al portero con muchas posibilidades de meter gol y de pronto, siente un contacto en la pierna de apoyo, tiene milésimas de segundo, para valorar y decidir si hacer un esfuerzo por mantener el equilibrio, si considera que es muy probable que meta gol, o dejarse caer y que el árbitro pite un penalti que va a lanzar otro compañero. ¿Dónde se aprende a tomar decisiones de ese calibre, tan importantes y en tan poco tiempo?. En el juego real.

O aquellos jugadores, como Raúl González, que siendo delantero, como otros muchos, siempre sabía dónde colocarse para terminar metiendo gol. Porque como se ha dicho tantas veces, un buen delantero no es aquel que va donde está el balón, sino aquel que se coloca donde sabe que va a estar. Todo esto lo aprenden nuestros chavales, de cualquier categoría, en los partidillos del final del entrenamiento, que son tan reales como una final de Champions, lo que les diferencia es ajeno al propio deporte. El público, el premio, el lugar, etc.

Vivir la experiencia de juego real nos aporta un conocimiento profundo del juego (mecánicas, estrategia, tácticas, errores frecuentes) y desarrolla en el jugador/alumno un pensamiento crítico que le ayudará a tomar decisiones acertadas descartando aquellas acciones que no le llevarán a la victoria tomando aquellas otras que le acercarán al éxito. Y esto solo es posible sumergiendo al alumno en Contextos Educativos Diseñados fieles a la realidad. Diseñando situaciones de juego real para que el jugador/alumno adquiera las competencias suficientes para tener éxito durante el partido. Durante la vida.

Utilizando ahora el baloncesto como ejemplo, decía José Manuel Calderón que hay que jugar cada cuarto como si fuese una final, y si ganas todos los cuartos, ganas el partido. Esto es, teniendo claro que el objetivo final es ganar el partido, el objetivo a corto plazo debe ser ganar el cuarto que estamos jugando y se gana acertando en cada decisión que se toma. Por otra parte, perder un cuarto no implica perder el partido y viceversa. Es más, son las decisiones que se toman a partir de analizar las acciones realizadas en el cuarto anterior lo que nos llevará hacia la victoria.

En educación es igual. Nuestro objetivo final es ganar el partido, pero nuestro objetivo diario debe ser intentar ganar cada una de las acciones del periodo que estamos jugando.

Para alcanzar este éxito, desde Role Learning proponemos la creación de Contextos Educativos Diseñados en los que el alumno sea capaz de focalizar su esfuerzo y atención en "ganar" el periodo que está jugando, pero JUGANDO EL PARTIDO. Role Learning huye del aprendizaje de "vestuario" en favor del aprendizaje de "campo". Experimentar y aprender. El espíritu de Vicente Del Bosque, formar gente comprometida, con ganas de mejorar cada día y dispuestos a aprender unos de otros. Y recordad cómo, cuando fue sustituido por un teórico estratega como Queiroz, le vino la debacle al Madrid.

Esa es la tarea del maestro, crear las condiciones idóneas para que tus jugadores ganen el partido. De nada sirve repetir entrenamientos con ejercicios aislados, analíticos y alejados de situaciones reales o similares a las que se darán en la competición. De nada sirve memorizar una cantidad interminable de contenidos si al final nunca se ponen en práctica (en una práctica fiel a la realidad y sobre todo útil). Lo importante no es lo que sabes, sino lo que haces con lo que sabes. Vivir la experiencia pura del juego real hará que el alumno sea lo bastante competente como para jugar el partido con garantías de seguridad y disfrute. Y, en definitiva, eso es lo que debería buscar cualquier sistema educativo; crear individuos competentes y seguros emocionalmente.